El escáner PET/TA combina dos técnicas de exploración: por emisión de positrones (PET) y la tomografía computarizada (TAC).

Las imágenes del TAC ofrecen información anatómica mientras que el estudio del PET da una indicación de la actividad y función. La superposición de la imagen del PET en la imagen del TAC produce la fusión de la anatomía con la actividad.
Técnicamente hablando, este término se aplica cuando un nucleído inestable, en este caso, el fluoro18 unido a un compuesto similar a la glucosa (FDG), emite una partícula con carga positiva llamada positrón. El positrón viaja sólo 1 mm en el tejido antes de reaccionar con un electrón, que es una partícula con carga negativa, para producir dos rayos gamma 511keV (fotones) a 180° entre sí. Se emiten dos fotones de forma simultánea desde dentro del paciente. Mediante el uso de una sofisticada “cámara” PET/TAC, somos capaces de detectar estos eventos.
El escáner rodea el área del paciente que está siendo examinada. Como los fotones los emite el paciente, estos interactúan con una cámara sensible. El ordenador en la cámara calcula desde dónde se debe haber originado el positrón.
Mediante la recopilación de millones de eventos, el escáner PET es capaz de crear una imagen del cuerpo que demuestra donde es mayor la acumulación de la glucosa marcada. Esta imagen se superpone a la imagen del TAC.
El escáner PET/TAC requiere de la aplicación de una forma de azúcar radioactiva. Esta inyección se administra mediante una aguja pequeña, por lo general en una vena del brazo.
El fármaco se denomina FDG, una abreviatura de fluorodesoxiglucosa. Las células absorben el FDG como si fuera glucosa normal. Las células más activas, como las cancerígenas y las inflamatorias absorberán más que el tejido circundante.
En estas áreas se producirán un mayor número de fotones, que actuarán como una especie de “faro”, para mostrar los sitios anormales. La inyección es radiactiva, pero sólo durante un breve período de tiempo.
El componente radiactivo del PET/TAC se llama fluoro-18. Con frecuencia se describe a la radioactividad en términos de su vida media, definida como el tiempo que se necesita para que la radiactividad disminuya a la mitad su nivel inicial. El fluoro tiene una vida media de 110 minutos. Esto significa que el nivel de radiactividad remanente en el sistema se divide cada 110 minutos. Se puede afirmar con seguridad que 8 horas después del examen no quedará una cantidad significativa de radioactividad en el paciente.
La fase de reposo es vital para obtener imágenes de alta calidad del PET/TAC. La patología se demuestra gracias a que las áreas enfermas absorben azúcar más rápidamente que el tejido circundante. Esto significa que la inyección de FDG viajará a las áreas de la enfermedad y las mostrará en el escáner. Los músculos que están trabajando también utilizan esta forma de azúcar como fuente de energía. Por lo tanto, la inyección de FDG viajará a los músculos que se están utilizando.
Si se hace un reposo completo la hora siguiente a la administración de la inyección, existen más posibilidades que el FDG vaya a las áreas enfermas, en vez de al tejido normal.
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